
De la vida de las marionetas
“La depresión es provocada por todo aquello que no podemos olvidarâ€? dijo un invitado en algún programa de Radio 3, y esa frase no deja de dar vueltas en mi cabeza, NO puedo olvidarla. Ser una persona depresiva y proclive al caos que lo intenta compensar con una estructura férrea y jerarquizada de páginas web (estilovirtual.com es el soporte ciberordenado de mi yo caótico), hace que te fijes en frases como esa.
¿Qué hechos se enraizan en los apéndices de las neuronas y condicionan los impulsos magneticos de nuestros actos?¿Qué imagenes se positivan en nuestra mente hasta deformar la visión de la realidad?¿Qué estadios de nuestra vida desvirtuan la coherencia del pensamiento y el futuro? 1,2,3 responda otra vez: la violencia, una mujer, un hombre, la muerte, la mentira, el odio…Probablemente hay mil (millones) de razones que disparan a la sensibilidad mental de mil (millones) de personas y convierten un hecho trivial en un fetiche mental al que vuelves una y otra vez, el ponderadásimo “hechoâ€? â€?punto de rupturaâ€? que buscan los psiquiatras como la X del tesoro en el mapa de tu cabeza (un saludo a mi psiquiatra).
Cuando no olvidas eres presa de ti mismo, y si esa caricatura sin hilos en que te conviertes cae en manos de un productor, tienes una pelicula, y es que los personajes que copan las listas de grandes peláculas tienen algo en común: son cubos de basura de su propia memoria, animales forjados por la fricción de experiencias vitales que engranan el pasado con el presente y el futuro, personajes cuya vida gira (o se hunde) entorno a sá mismos y sus fetiches depresivos ¿Pienso con esto que las mejores peláculas son dramas interpretados por personajes depresivos? Ni mucho menos: Bill Murray es prueba de ello, y la comedia el escenario que hace honor al “es bueno reirse de uno mismoâ€?.
Rick necesita construir un casino donde olvidar a la chica que lo plantó en Parás, ahogar a Ingrid es jodido si el bar no es tuyo. Kurtz revive una y otra vez “el horrorâ€? de la guerra en un caracol verde mientras Willard planifica el formateo del coronel para enviar a la papelera de reciclaje a todos los Ben Laden. Corleone acumula muertes como naranjas frescas junto a los paquetes de pasta en el armario de la cocina.Charles Bronson nunca olvidará que una pandilla de camellos new age mataron y violaron a su primera, segunda y tercera esposa. Cien Peter idénticos llaman Peter a otros cien Peter diferentes que hacen olvidarte de Peter. Zhivago tiene tarjeta VIP en el transiberiano para mantener su doble vida con una prostituta. Herzog se pone una mascara antigas mientras los enanos julien-donkey-boys crecen por el resto de la casa ajenos a su disciplina alemana. Una madre muerta con pelo de fregona le dice a Perkins tras la ventana que busque una buena mujer. Humbert pinta lienzos de dos metros en las uñas de una colegiala. Kinsky sólo sabe una cosa: que Kinsky es el actor más grande de todos los tiempos. Kane busca y busca en el laberinto de su memoria el trineo que lo acompañó en su infancia. Alex ‘Clockwork’ está sexual y violentamente unido a su pasión por Bethoveen…Cary Grant en cambio SI puede olvidar los asesinatos de sus recatadas tías tras las faldas de alguna azafata de vuelo, pero eso es otra historia.


Lo que siempre he tenido claro en el cine es que las grandes obras suelen estar realizadas por incomprendidos, raros, amargados, subyugados, coartados, las mejores obras siempre proceden de contextos difáciles (no sólo a nivel social, sino sobre todo a nivel mental), de ahá que los protagonistas de las buenas peláculas reflejen esa complejidad propia del ser humano que nos lleva de una punta a otra del espectro anámico.